2.10.11

Danny Jones; Capítulo 17.


Por fin se han acabado las clases. Durante estos tres días he intentado hablar con Bekka, pero no la he encontrado... es como si me evitara.
Salgo al patio y me dirijo al sitio donde siempre nos ponemos todos a fumar antes de irnos a casa. Eh, ¿qué es eso? Hay mucha gente en un corro. Me acerco a mirar.

- ¿Qué pasa?- le pregunto a un chaval que tengo al lado. No me suena, pero creo que es más pequeño que yo.

- Dos chicas de último curso se están peleando.- responde mientras se gira con sus amigos a comentar y a decir que ha conseguido verlas y que están bastante buenas.

Hm... pelea de gatas. ¡Genial! Dos chicas peleándose pone mucho. Me abro paso, a ver quienes son las dos idiotas que se pelean.

- ¡Te dije que no te acercaras a él!- esa voz... es Michelle seguro. ¿Por qué no me extraña que sea ella la que está metida en la pelea? Pero lo que sí me sorprende y mucho, es ver a Bekka.

- ¿Y para esto me tienes que montar un pollo delante de todo el instituto? Das pena.- Le mira de arriba a abajo con asco. ¡Esa es mi Bekka! Hace ademán de irse, pero Michelle le gira y le suelta un bofetón en toda la cara.

Todos nos quedamos paralizados, como si el sonido del bofetón nos hubiera puesto en pausa. Solo faltan esas bolas que salen en las películas antiguas de vaqueros. Bekka reacciona, quita la cara de susto y echa la mano que tenía en su mejilla para atrás. Le va a soltar una buena, y Michelle que está con sus amigas celebrando el hostión que le acaba de meter no se va a dar ni cuenta hasta que se lo vea encima. Y pasa, Bekka le suelta una hostia en toda la cara.

- ¡Serás puta!- grita Michelle furiosa. Se tira encima de Bekka estirándole del pelo. Vale, creo que es momento de intervenir, porque nadie va a hacer nada... no es normal ver a dos tías peleándose.

Entro dentro del corro y me pongo en medio de las dos. Vale, Michelle me suelta un arañazo en toda la cara, que supongo que iba para Bekka. Prefiero que me haya dado a mi que a ella... aunque escuece. Cojo a Bekka por la cintura y la levanto del suelo llevándomela algo más lejos de Michelle. Otro chico se ha metido y ha hecho lo mismo con la rubia.

- ¡Suéltame Danny!- grita enfadada mientras patalea, intentando librarse de mis brazos.

- ¿Te puedes tranquilizar?- le digo dejándole en el suelo y poniéndole las manos en los hombros. Joder, lleva varios arañazos en la cara, todo el pelo revuelto y la marca de la bofetada en la mejilla izquierda. Le acaricio la mejilla. Ella me mira, y puedo ver en sus ojos el enfado. Aparta mi mano bruscamente.

- ¡Mira como me ha dejado la cara!- se lamenta Michelle mirándose en un espejo que le ha prestado una de sus amigas.

- ¿Perdona? Mira cómo me la has dejado tú, gilipollas.- dice gritando detrás de mí.

- Vamos Bekka, ahora no te ha hecho nada. No vuelvas a empezar...- digo intentando calmar la situación. Bekka se gira hacia mí y me fulmina con la mirada.

- No sabes nada Danny, eres un capullo.- dice dándome un empujón. ¿Ahora qué he hecho?- Ahí tienes a esa zorra, corre a chuparle el culo, como hace el resto del instituto.

- Venga, Bekka... no te enfades.- le digo acortando la distancia. Ella se separa y sale del instituto, seguida por las miradas de todos.

- ¡Ah, Danny! me ha hecho tanto daño... Está loca.- dice Michelle colgándose de mi brazo.

Yo no le hago caso. Sigo con la mirada fija en Bekka, que se aleja rápidamente. No sé por qué, pero me da la sensación de que la he cagado pero bien.

15.5.11

Capítulo 16; Danny Jones

Me despierto. Tengo una mala sensación, pero no sé por qué. ¿Qué hora será? Creo que aun me queda tiempo para dormir. Levanto el reloj y entrecierro un poco los ojos, porque aun no veo del todo bien a causa del sueño. Ah, las ocho menos cuarto.
Me vuelvo a acostar. Un momento... ¡Que llego tarde!
Me levanto de un salto. Genial, a las ocho tengo que estar en clase. Corro por el pasillo mientras me pongo los pantalones. Entro en el baño me lavo la cara, los dientes y me echo desodorante. Vuelvo a mi habitación corriendo. ¿Dónde habrá una camiseta limpia? Necesito ser más ordenado para casos como estos.
Entre que busco la camiseta ya se me han hecho casi en punto. Genial, sencillamente genial. Bajo corriendo las escaleras, no me da ni tiempo a desayunar. Me pongo a correr por la calle. ¿Por qué nunca me pongo el despertador?
Llego a la parada del autobús justo para ver como cierra las puertas. Le hago al conductor señas para que me abra la puerta, pero él me sonríe y se encoge de hombros mientras arranca. Cabrón. No te preocupes que no se me olvidará tu cara.
¿Y ahora qué? Pues cojo la moto.

Ya he llegado, corro por el pasillo. No me dejarán entrar ni de coña. ¿Por qué vivo tan lejos del instituto? Menuda mierda. Llego a la puerta y la abro bruscamente. Creo que si quería que me dejaran pasar esto era precisamente lo que no tenía que hacer.

- Eh... ¿puedo pasar?- Pregunto sin aliento al profesor de economía. El hombre me mira, luego mira el reloj. Vuelve a mirarme.

- ¿Tendría que dejarte pasar?- me pregunta él. Este hombre siempre saliendo con las mismas. Coño si no quieres dejarme pues mejor para mí, me salgo al patio y me duermo la media hora que queda de clase.

- No sé, tú eres el profesor.- Le digo aun apoyado en la puerta.

- Pasa Jones. Pero sin hacer ruido.- Mierda, estaba convencido de que no me dejaría. Busco con la mirada un sitio. ¡Yuhu! Uno al final de la clase. Así podré dormir un poco.

Llego al último sitio y me siento. Ni siquiera saco el libro de economía. Apoyo la cabeza sobre una mano y me pongo a mirar por la ventana. Cualquier cosa es más entretenida que escuchar hablar al señor Thompson. A lo mejor si apoyo la cabeza un ratito en la mesa se me pasa un poquito el sueño... Voy a probar.

Suena el timbre despertándome. ¡Hostia! Que me he dormido de verdad... Bueno, no importa. Cojo mi mochila y me dispongo a salir de la clase. Delante de mí va Bekka, quiero hablar con ella, pero el señor Thompson me llama.

- Jones, solo te aviso de que como sigas con esta actitud en clase vas a suspender. De hecho dudo mucho que apruebes mi asignatura.

- ¿Y eso por qué?- pregunto, aunque ya sé la respuesta. El señor Thompson y yo no nos llevamos precisamente bien...

- ¿Es que acaso tú ves normal lo que haces? No vienes casi nunca a clase, y cuando vienes o te pasas toda la clase fuera, hablando con algún compañero, mirando por la ventana o durmiendo. Para eso... ¡no vengas a ninguna!- Voy a replicar, pero me hace un gesto con la mano indicándome que me vaya.

Estúpido Thompson, normal que me empane en sus clases si es un coñazo de hombre. Cualquiera aguanta despierto... Y los que aguantan hacen como que lo atienden pero en realidad en su cerebro estarán cantando alguna cancioncilla estúpida como por ejemplo esa del anuncio del zumo. ¿Cómo era? Creo que empezaba con la palabra...

- ¡Danny!- me llama alguien por detrás. Me giro para ver a Bekka acercándose a mí, con cara de preocupación. Por ahora dejaré de pensar en el anuncio de los zumos y voy a centrar todo mi cerebro en ella.

- Hola Danny.- dice otra voz femenina a mi derecha. Ah, Michelle... La típica chica a la que todos los tíos... a ver, ¿cómo lo explico? Le haríamos de todo. Eso es.

- Hey, Michelle.- digo poniendo mi mejor sonrisa, esa que vuelve loquitas a todas, y mi voz de seductor. Con ésta no puedo evitarlo. Le miro de arriba a abajo. La verdad es que está potente la cabrona. Bekka llega a mi lado, yo le sonrío y vuelvo a centrar mi atención en Michelle. En su falda, en sus piernas, en su escote...

- Querría hablar contigo.- dice acercándose sensualmente hacia mí. Me parece a mí que esto es una insinuación.- Podríamos quedar algún día, ¿no crees?

- Claro, ¿por qué no?- Para que decirle que no a una tía como esta.

- Genial, pues ya hablaremos sobre dónde.- se acerca y me da un beso en la comisura de los labios. La veo alejarse. ¡Vaya curvas! Danny contrólate que solo te falta ir detrás de ella colgándote de su pierna, como los perros.

Me giro para hablar con Bekka con una gran sonrisa, pero ella ya no está. Le veo alejándose de donde estoy a toda velocidad, pegando a empujones a la gente. Uy, creo que se ha enfadado. Eso es bueno, ¿no? Pero a la vez es malo. Joder, Bekka se ha enfadado conmigo y para colmo no me acuerdo de la canción del anuncio de los zumos.

9.4.11

Capítulo 15; Danny Jones

Demasiadas miradas clavadas en mí. Admito que me gusta ser el centro de atención, pero no de esta. La madre de Bekka observa cada uno de mis movimientos sonriente, mientras que su padre y su hermano hacen lo mismo pero no me sonríen. Creo que más bien tienen ganas de estrangularme. Bekka ni me mira, observa fijamente las verduras de su plato.

- Dime Danny, ¿cómo te van los estudios?- pregunta el padre de Bekka mirándome fijamente. Toda la familia pone su atención en mí.

- Pues la verdad señor, es que no me van muy bien.- me siento tonto. Intento causar buena impresión tratándolos de usted y ahora suelto que soy un fracaso escolar. Minipunto para Danny.

- ¿Y qué piensas estudiar en la Universidad? Porque supongo que necesitarás una buena media.

- Pues la verdad es que tengo pensado dedicarme a la música.- digo encogiéndome de hombros. La cara del señor Gallagher cambia por completo. Como siempre la he cagado.

No tenía que haber soltado eso, podría haber dicho que quiero ser médico o el jefe de una gran empresa, y todos contentos. Pero no, tengo que soltar que quiero dedicarme a la música. Pero, ¿y qué? Siempre ha sido mi sueño y es la única salida que veo. ¿No es lo que todo el mundo quiere? Trabajar en lo que me apasiona, con eso sería casi totalmente feliz.

- Nosotros ya hemos acabado, mamá. Nos vamos a dar una vuelta.- dice Bekka salvándome de la incómoda situación. Recogemos nuestros platos y los llevamos a la cocina.

- No, yo ya me voy, que tengo mucho que estudiar.- No es verdad pero cualquier cosa por quitarme a todos estos de encima. Me despido de todos.

Bekka y yo subimos las escaleras hasta llegar a su habitación, cojo mi abrigo, el casco y bajamos a la calle.

- ¡Qué frío!- dice ella nada más poner un pie en la calle. Se gira y vuelve a entrar en casa, saliendo un minuto más tarde con una bufanda.- Ven aquí.

Me acerco sin rechistar. Bekka se pone de puntillas y enrolla la bufanda en mi cuello. Yo observo su cara mientras se concentra en ponérmela bien. Le cuesta, porque yo soy bastante más alto que ella.

- Ya está, no quiero que te vuelvas a poner enfermo por mi culpa.- dice separándose. Qué pena. Con lo bien que se estaba con ella cerquita.

- Siento decirte esto, pero no vuelvo a tu casa en la vida.- le digo. Ella suelta una carcajada. Me encanta cuando se ríe.

- Ya, mis padres son muy pesados. No sé como quitarles de la cabeza la idea de que eres mi novio. Siento lo de mi padre.- Es que su padre es un plasta. Ya ves tú que más le dará lo que deje de hacer o lo que no. Aunque siempre pasa eso con los novios de sus hijas, pero ahí está el problema, que yo no soy el novio de Bekka. Muy grave, la verdad. Tendré que solucionarlo un día de estos.

- No pasa nada, es normal... supongo que eso lo hacen todos los padres con sus hijas.- ella me sonríe y seguimos caminando en silencio. Llegamos a la puerta del jardín.

- Gracias por no decir nada raro delante de ellos.- ¿Qué iba a decir? No sé, a lo mejor pretende que me pusiera a gritar mandándolos a todos a la mierda. No, definitivamente no iba a hacer eso. Se pone de puntillas y me da un beso en la mejilla. Yo sin saber por qué le cojo por la cintura acercándole a mí. ¿Que iba a hacer? ¿Besarle? Mejor no.

- Creo que esto no ayuda a que se quiten esa idea de sus cabezas, ¿verdad?- susurro entre su pelo.

- No, la verdad es que no.- dice ella riendo en mi cuello. Eso hace que me de un escalofrío. Si damos unos pasitos más podemos entrar en la cabañita de los trastos y... Danny, vuelve a la realidad. Me separo de ella.

Ella me dice adiós con la mano, y luego se dirige a la puerta. Observo su culo mientras sube las escaleras. Es que lo tiene para darle una buena palmada. En fin, será mejor que vaya moviendo, que me están entrando ganas de volver a esa casa de locos a coger a Bekka y llevármela conmigo a... la cabañita, mismo. ¿Por qué no?

18.3.11

Capítulo 14; Danny Jones

Estoy sentado con Bekka encima. No sé como he acabado así. Bueno sí, ella me ha dicho que si había visto las fotos de ayer, yo le he dicho que no y nos hemos puesto en el facebook. Solo había una silla y le daba vago ir a buscar otra. Pues que vivan ella y su vaguería.

- Esta es total. Mira la cara de Dougie.- dice riendose. La miro y me entra la risa a mí también. Dougie y sus caretos.

Sigue pasando las fotos. Una de James y Gabbie metiéndose mano. Qué mania que tiene Gabriela de etiquetar a todo el mundo en todas las fotos. Ya ves tú para que me interesa tener una foto de esos dos haciendo guarradas. Pasa la foto. Una de Bekka. Amo la manía de etiquetar a todos de Gabbie.

- Sales guapa.- suelto sin ni siquiera tener la intención de decirlo. Ella suelta una carcajada.

- Uy sí, preciosa.- apoya su espalda en mi pecho.- Cómo te gusta pelotear, Jones.

Bekka no sabe que una de las cosas que menos me gustan es pelotear. Odio a los pelotas, aunque a veces tengo que hacer unos sacrificios para subir algo de nota. Pero bueno, si ''pelotearle'' hace que se acerque más a mí... Oye, que ningún problema, ¿eh? Apoyo mi cabeza en su hombro mientras sigue pasando fotos. Uy, una de nosotros dos. No me acuerdo de cuando es esto.

- Salimos guapos, ¿eh?- dice girándose para mirarme.

- Sí, la cámara nos adora.- le sonrío y ella pone las manos en mis hombros.

- No, Danny.- dice dándome un golpecito en la nariz.- La cámara me adora. Sólo a mí.

Después de decir eso se ríe al ver la cara que se me ha quedado. Con que esas tenemos, ¿eh? Pues ahora verás guapita.

- Ah, ¿si?- ella asiente de forma graciosa.- ¿Estás segura?- vuelve a asentir.

Creo que me ve venir, porque de repente salta de mis piernas y echa a correr por la habitación. Yo le persigo. Ella no deja de reírse mientras corre, pero al final le pillo. La cojo por la cintura y la levanto.

- Retira lo que has dicho, Bekka.- digo riendo yo también. Ella niega con la cabeza mientras se ríe a carcajadas y rodea mi cuello con sus brazos para no caerse. La llevo hasta la cama y le dejo ahí. Empiezo a hacerle cosquillas. No para de reírse, mientras me pide que pare. Ah, no, ni pensarlo.

- ¡Vale! ¡Lo retiro!- dice entre risas. Paro de hacerle cosquillas y ella deja de reírse mientras respira entrecortadamente. Ahora me doy cuenta de lo cerca que están nuestras caras.

- ¿De verdad lo retiras?- digo mirando fijamente sus ojos. Ella me mira fijamente también mientras asiente.- Así que... ¿piensas que soy guapo?- digo con una media sonrisa, acercándome más. Ella se ríe. Nuestras bocas están tan cerca... venga un empujoncito más y ya no hay distancia.

- Idiota...- susurra ella mirando a mis labios. ¿Debo tomar eso como una señal? Joder, no te comas tanto la cabeza y lánzate. Acorto un poquito más la distancia, sólo para ver la reacción de ella. Parece que lo quiere tanto como yo, porque levanta la cabeza, nuestros labios están a punto de rozarse.

- ¡Bekka ya estamos en casa!- se oye una voz gritar y unos pasos subiendo por las escaleras. Bekka suspira y aparta un poco su cara, pero aún estamos bastante cerca, aun puedo besarle... Pero me empuja para que me aparte un poco y se levanta. Se acabó, ahora has perdido tu oportunidad Danny. La puerta se abre y aparece una mujer de la edad de mi madre.

- Vaya... hay visita.- dice sonriéndome.- Debes de ser Danny, ¿verdad?

- El mismo.- digo sonriente mientras me levanto y le doy la mano. Dejo que satisfaga su curiosidad, dejándole que me observe de arriba a abajo viendo si soy bueno o no para su hija.- Encantado, señora Gallagher.

- Ah, por favor. Llámame Dora. Que me llamen señora me hace sentir vieja.- dice sonriendo dulcemente.

- Bueno, ha sido un placer conocerle Dora, pero ahora tengo que irme.- digo sonriéndole también.

- No, no te vayas.- dice la madre de Bekka.- ¿Por qué no te quedas a comer?

- Mamá, no hace falta...- interviene Bekka sacándome del apuro.

- Sí, es verdad. No quiero molestar.- digo intentándome quitar de encima el marrón. Definitivamente, en esta casa se creen que estamos saliendo.

- Pero si no es ninguna molestia, que más da uno más que uno menos.- dice haciendo un gesto con la mano dando a entender que no le importa.

No sé por qué, pero me da que esta invitación no me la voy a poder quitar de encima ni con aguarrás.

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Perdón, se me había olvidado completamente el blog. Bueno, gracias por los comentarios de verdad!
Hay una persona que me pide el msn... no me importa dártelo, pero es que no me gusta ponerlo por aquí.... Alguien sabe si hay privados o algo? Si no, tampoco pasa nada lo pondre y cuando lo veas lo borro :)
Muchas gracias por leer!

16.2.11

Capítulo 13; Danny Jones

Estoy sentado en el sofá con el casco de la moto en una mano y en la otra una bolsa con los tacones de Bekka. En frente, unos ojos verdes me miran enfadados, mientras me observan de arriba a abajo. Lo mismo que llevan haciendo durante los últimos diez minutos. Un hermano protector, pero lo más gracioso es que este no tendrá más de cinco años.

- Esto... ¿Zach?- el niño asiente con el ceño fruncido. Me aguanto la risa, porque no sé, me hace gracia que un niño de cinco años esté ahí plantado mirándome de forma asesina.- ¿Qué está haciendo tu hermana?

- ¿Y tú para qué quieres saberlo?- me responde con su vocecilla. Uy, que se cabrea. ¡Já! Que risa.

- Pues no sé... a lo mejor porque llevo un cuarto de hora esperando.- Danny paciencia que el chavalín es pequeño.

- ¿Y por qué esperas? ¿Qué eres tú de mi hermana?- Pf... me está poniendo nervioso.

- ¡Zach! No seas pesado y deja a Danny en paz.- No hace falta que diga que me gusta su voz, pero me gusta aun más cuando me libra de enanos plastas. Se acerca al niño mientras le riñe un poco ¡Já! Se lo merece por pesado.

A ver, repaso general. Lleva el pelo recogido en un moño, algo desarreglado que deja caer algunos mechones de pelo alrededor de su cara. Una camiseta blanca, con una chaqueta marrón, vaqueros y botas del mismo color que la chaqueta.
Se gira a mirarme, me sonríe. Me quedo atontado. Me da un beso en la mejilla y me coge de la mano. Tira de mí y me hace un gesto con la cabeza para que le siga. Salimos del comedor, pero antes, me giro y le saco a Zach la lengua. Bekka me ha preferido a mí, tonto. Dios... que pena que doy. Subimos las escaleras y llegamos a una habitación, que supongo que será la suya.

- Siento haber tardado- me dice cerrando la puerta.- Estaba duchándome, no sabía que vendrías tan pronto.

- No pasa nada, lo bueno siempre se hace esperar, ¿no?- le digo bromeando. Bueno, en realidad no, pero ella lo toma como una broma y se ríe. Ay... si tú supieras Bekka.

Nos quedamos callados. Yo observo su habitación. Muy de chica. Pero, ¿qué me esperaba siendo la habitación de Bekka? Está llena de pósters de grupos de música, en algunos coincidimos... pero en la mayoría, nada de nada. En el escritorio hay un ordenador y algunos libros apilados. Por ahí se ven potingues para la cara y cosas de esas. Está bastante ordenada. Me paro en la pared donde tiene fotos de ella y sus amigos. Qué guapa. Algún día yo también estaré en esa pared.

- ¿Cómo estás? ¿Tienes resaca de ayer?- me pregunta haciendo así que deje de mirar las fotos y centre mi atención en ella.

- Bueno... siempre hay algo de resaca.- le digo mientras me quito la chaqueta y me siento en su cama. Qué cómoda. Ella se me queda mirando, a lo mejor piensa que me tomo demasiadas confianzas para ser la primera vez que estoy en su casa. Se acerca a mí y coge la bolsa con sus zapatos. Los revisa mientras se sienta en la silla del escritorio.

- No me acuerdo de mucho de ayer... creo que bebí demasiado.- dice avergonzada.- Además mis padres estaban esperando a que llegara, por lo que parece. Esta mañana me han preguntado por ti.

- ¿Por mí?- pregunto mientras le miro andar hacia el armario y guardar sus zapatos. Una buena vista de su culo, sí.

- Sí, porque ya te han visto acompañarme a casa varias veces.

- ¿Y qué se creen? ¿Que estamos saliendo o algo?- pregunto interesado.

- Eso parece. Menuda tontería, ¿eh?- Se ríe mientras niega con la cabeza.

Pues a mí no me parece una tontería. De hecho ahora sus padres me caen bien por pensar que soy el novio de su hija. ¿A quién podría tener mejor que yo? Bueno... mejor no hago esa pregunta. Pero aun así, yo soy perfecto para ella, solo que aun no lo sabe y se empeña en ignorar lo que tiene delante de las narices.
Ay Bekka, si tú supieras...

22.12.10

Capítulo 12; Danny Jones

Voy corriendo por la calle. Joder, que llego tarde. Por fin Bekka ha aceptado salir conmigo y llego con media hora de retraso. ¿Por qué no he cogido la moto? Bah, ahora ya no hay tiempo. Corro sin parar, juraría que se iba por aquí, pero no veo su casa por ningún lado. ¿Pero qué pasa? Estoy en su calle seguro, pero no está su casa.
Oigo que alguien chilla mi nombre, me giro, pero no hay nadie. Me estoy empezando a mosquear. ¿Qué coño está pasando aquí? Si es una broma no me hace ni puta gracia. Vuelvo a oír mi nombre, me giro en todas direcciones pero sigo sin ver a nadie y me siguen llamando. De repente noto unas palmaditas en la cara. Vale, esto sí que es raro.

- Danny, como no te levantes le voy a tener que decir a la chica esta que no se moleste en volver a llamar porque es un rollito más.- ¿Vicky? Si, esa voz cojonera sólo puede ser de ella.

- ¿Pero de qué coño hablas?- pregunto incorporándome. ¡Vaya! Así que estaba soñando. Menos mal, que sueño más estresante.

Me froto los ojos intentando despejarme. Puto dolor de cabeza, me va a explotar. Vicky mueve mi móvil de un lado para otro delante de mi cara.

- ¿Piensas hablar con ella? Se está gastando dinero, ¿sabes?

- ¿Quién es?- pregunto cogiendo el móvil y mirándole aun medio dormido.

- Una tal Bekka.- dice mientras sale de mi habitación. ¿Bekka? Me espabilo de golpe. Ay, que me está llamando por teléfono. ¡Yuhu! Pero contesta, idiota.

- ¿Bekka?- pregunto con una sonrisa en la boca. Nada, nadie contesta al otro lado. Sigo insistiendo, cuando al final me da por mirar la pantalla de mi móvil me doy cuenta de que ya ha colgado.

Mierda, que me ha colgado. Le llamo yo esta vez. Nada, no me lo coge. Vuelvo a llamar, y me sale apagado o fuera de cobertura. ¡Joder! Se ha enfadado seguro, soy idiota. Tengo que conseguir hablar con ella como sea. Pero no tengo su messenger... ¡Bingo! Tengo su twitter. Enciendo el ordenador corriendo, tan deprisa que casi me lo cargo.
Venga, venga.... ¡Quieres iniciar sesión de una vez! Lento de mierda, cuando lo necesito no vas. Por fin se enciende, me siento corriendo en la silla y abro internet. ¡No! ¡Joder, no te cuelgues ahora! ¡Odio este puto ordenador! Ya, ya está. Venga... ponte twitter, ponte. ¡Yuhu!

cmonDanny Buenos días!

Doug-182 @cmonDanny Buenos días, nena.

cmonDanny @hereisBekka estás?

Fletchboy hoy echan Star Wars en la tele :D

hereisBekka @cmonDanny sí :) te he llamado!

Doug-182 uuuuh me gusta lo que leo...

cmonDanny @hereisBekka si, pero como me has colgado y luego no me lo cogías pensaba que te habías enfadado...

Juddyharold @cmonDanny marica

hereisBekka @cmonDanny llamame al fijo! Tienes mis tacones :)

Doug-182 @Juddyharold @fletchboy estáis leyendo lo mismo que yo? o__o
cmonDanny callad ya, capullos... @hereisBekka ahora te llamo (lo de capullos no iba para ti)

Bajo corriendo a la cocina a coger el teléfono. Cómo no, está Vicky hablando. Me siento mientras la observo fijamente, puede que así se sienta incómoda y decida colgar. Nada, que sigue hablando... ¡A lo mejor puedo influirle con la mente! Cuelga, cuelga, cueeeelga... Creo que funciona, se va girando lentamente y me mira. Pone una mano en el teléfono para que no se escuche lo que dice.

- Como sigas mirándome con esa cara de paleto te lo tragas.- dice cogiendo la primera cosa que pilla por el banco. Una bandeja de carne congelada... ¡Puaj!

- ¿Con quién hablas?- le pregunto ignorándole y poniendo cara de niño bueno, aunque a ella ya no le engaño.

- ¿Y a ti qué te importa?

- ¿Quién de los dos ha llamado?- sigo insistiendo. Nada me gusta más que hacer rabiar a Vicky.

- ¡Estoy hablando con Sue y he llamado yo! ¿Contento?- Asiento, y ella se vuelve a girar para continuar con la conversación. Esta es la mía. Me avalanzo sobre mi hermana y le quito el teléfono. Ella no para de gritarme e insultarme.

- Lo siento Sue, pero tengo que hablar con Bekka.- le cuelgo el teléfono y subo disparado a mi habitación cerrándole la puerta a mi hermana en las narices.

8.12.10

Capítulo 11; Danny Jones

Estamos caminando hacia mi moto, he conseguido sacar a Bekka del pub, pero antes he tenido que dejarle beberse un cubata más.
Ha intentado convencerme de que bailemos, pero me niego, lo mío no es bailar. Cuando digo que parece que me estén dando ataques epilépticos, no es broma. Mis bailes consisten en una serie de espasmos que suelen asustar a la gente de alrededor y dejarme en ridículo, por lo tanto me dedico a mirar. Y bien que disfruto mirando, todas esas chicas meneando sus culos y caderas. Porque mirar a chicos... ¡Meeeec! Me da que no es lo mío, no me pone mucho que digamos.

- Me duelen los pies, Danny.- me interrumpen los lloriqueos de Bekka. Ese último cubata no le ha sentado muy bien y en un momento está que se mea de la risa y al siguiente está como ahora mismo, lloriqueando.

- Ya no queda mucho, quítate los zapatos.- digo mirándole de reojo y sigo andando. Cuanto antes lleguemos antes dejará de quejarse.

De repente dejo de oír el ruido de sus zapatos detrás de mí. Se habrá parado para algo. Me paro yo también para sacar un cigarro, me lo pongo en la boca e intento encenderlo cuando oigo un ruido bastante fuerte detrás de mí. Me giro rápidamente y me veo a Bekka tirada en el suelo. ¡Joder!
Como le haya dado un chungo o algo, será culpa mía por haberle dejado beberse el cubata ese. ¿Y si le han metido algo raro? No volvemos nunca más a ese pub.

- ¡Bekka! ¿Qué te ha pasado? ¿Estás bien?- le pregunto preocupado. Se gira hacia mí con los ojos llorosos.

- Danny, se me han roto las medias.- dice enseñándome su rodilla, en la que hay un agujero bastante grande en la tela negra. Joder, menudo susto me había llevado.

- Menos mal... No pasa nada Bekka.- le digo suspirando. Anda que... que solo me hable de su media tiene delito.

- Es que eran nuevas.- dice lloriqueando. Joder, y a mí qué más me da si eran nuevas.

- Da igual, yo te compraré otras más bonitas.- Le digo para que deje de lloriquear. ¿Cuánto valdrán unas medias? Bah, mañana no se acordará de esto.

- Gracias.- dice sonriendo. Se acerca a mí y se cuelga de mi cuello. Ah, Bekka... qué piernas más bonitas tiene. Son tan, como decirlo... Uy, tiene sangre.

La aparto de mí y observo su pierna. Tiene un raspón bastante grande en la rodilla. Ella al ver la sangre se pone histérica, y yo intento tranquilizarla.

- Que esto no es nada, mujer. Yo una vez me caí de la moto y me llené todo de heridas. Creo que hasta tuvieron que darme puntos.- Ella atiende a la historia que le cuento sobre mi caída de la moto, mientras yo con un pañuelo le limpio la sangre.

Mírala cómo me escucha, creo que ya se ha olvidado de su rodilla. Me mira fijamente con una sonrisa en la boca. Como no me mueva deprisa le acabaré besando, y no quiero porque está borracha.

- Será mejor que vayamos moviendo.- digo levantándole del suelo. Cojo sus tacones y le doy la mano. Los dos caminamos en silencio hasta mi moto.

Llegamos, yo le levanto en brazos y la dejo en la parte de detrás mientras le pongo el casco. Le sonrío y ella me devuelve la sonrisa. Me arreglo yo también para subir, pero siento la mirada de ella fija en mí. Me giro, y ahí sigue, sonriéndome.

- ¿Qué miras?- le pregunto divertido y acercándome hacia ella.

- ¿Alguna vez te he dicho que me encantan tus pecas?- me dice ella cogiendo mi cara con sus manos y juntándola hacia la suya.

Ay, Bekka... como sigas así, vamos mal. Vamos muy mal.